El Salón de Actos de Casaracultura Francisco Castellano fue testigo de un día histórico. El 31 de octubre de 2025 no fue una fecha cualquiera en Casarabonela; fue el día en que la memoria de unos vecinos valientes que, en 1932, fundaron el Ateneo de Divulgación Social, salió definitivamente del olvido para instalarse en el corazón del presente. El Colectivo Ciudadano Amig@s del Ateneo lideró este emotivo reencuentro con la historia, un acto que logró a la perfección su objetivo: hilar con un mismo hilo el legado cultural del pasado, las iniciativas solidarias del presente y un firme compromiso con la paz.
La Iª Jornada Memoria, Cultura y Paz se erigió como un puente entre dos épocas. No se limitó a ser un mero acto conmemorativo, sino que fue la presentación en sociedad de un proyecto de futuro, cimentado en los valores de aquel Ateneo original. Con un programa que combinó rigor histórico, emoción poética y un potente mensaje de solidaridad, la jornada demostró que la lucha contra la ignorancia y por la dignidad de las personas, bandera del Ateneo de 1932, sigue más viva que nunca.
Programa de un Día para la Historia
- Acto de Apertura y Presentaciones. La jornada comenzó con la bienvenida del colectivo y del Ayuntamiento, seguida de la presentación pública del propio Colectivo Amig@s del Ateneo y del I Certamen de Poesía Solidaria que llevará el nombre de Diego Gómez Zambrano, fundador del Ateneo. Un sentido homenaje poético-musical puso el foco en su figura.
- Charla-Debate: «El Ateneo de 1932, una historia rescatada del olvido». Una inmersión en el contexto social y político de la época de la mano de Paco Armada, dando paso después a la exposición del minucioso trabajo de recuperación documental y los ambiciosos proyectos de futuro del colectivo, que incluyen un libro y un documental.
- Acto Final: Homenaje, Música y Solidaridad. El momento más emotivo llegó con el descubrimiento de una placa conmemorativa. Intervinieron familiares de los fundadores, representantes de la Memoria Histórica y de La Desbandá. El acto concluyó con un potente mensaje por la paz, la lectura de un poema de solidaridad con Palestina y la conmovedora interpretación del «Himno de la Alegría», que selló musicalmente un día irrepetible.
- Ágape de Hermandad. Como colofón perfecto, los asistentes compartieron un ágape, un espacio para conversar y seguir construyendo comunidad, demostrando que la cultura, cuando es viva y compartida, es el mejor cemento para un pueblo.

